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MONTAÑA Y RECURSOS. APROXIMACIÓN DIACRÓNICA AL POBLAMIENTO EN LAS LORAS (BURGOS Y PALENCIA)

Jesús García Sánchez (1)

Universidad de Cantabria; Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

RESUMEN

Se trata de realizar una aproximación metodológica a la Arqueología del Paisaje de los asentamientos de la comarca burgalesa y palentina de Las Loras, comparando los resultados obtenidos para los lugares de ocupación del Hierro II con los pertenecientes al Hierro I. Pretendemos llevar a cabo este análisis integrando diferentes capas de información arqueológica, geológica y geográfica en un Sistema de Información Geográfica (SIG). Un entorno de trabajo que lleva años cobrando importancia en Arqueología, siempre procurando mantener una coherencia metodológica que posibilite la viabilidad de los experimentos, más allá de desarrollar simples descripciones de los ámbitos estudiados con este sistema. Por ello queremos integrar el registro arqueológico convencional y el análisis toponímico del entorno de los asentamientos estudiados, de forma que podamos recopilar información adicional sobre la posible vocación económica de los lugares y las poblaciones sujetas al presente estudio.

1.- Introducción.

Abordar un tema como la economía prehistórica supone una gran complicación, incluso si nos remitimos al mundo prerromano o protohistoria.

Las investigaciones sobre “economías antiguas” no siempre circulan por la vía de establecer el modelo económico de las sociedades estudiadas o sobre el modelo teórico aplicable al estudio de tales sociedades.

Esto último partiendo de la premisa de que no es conveniente estudiar economías preindustriales basándose en categorías propias de economías de mercado. En muchos casos la investigación se dirige a exponer los hallazgos arqueológicos interpretados como herramientas dentro de la categoría binfordiana de elementos tecnómicos (hoces, crisoles, arados...), productos fósiles (semillas, trazas químicas, carbones,...) o infraestructuras (silos, alfares, talleres, canteras, recipientes de almacenamiento, etc.), deduciendo de ellos actividades económicas diversas.

2.- Marco de estudio.

El presente estudio comprende el espacio tradicionalmente atribuido a la frontera meridional de los cántabros. No es este el lugar de entrar en digresiones acerca de la noción de frontera en el mundo prerromano, por lo que mantendremos la última visión propuesta por los miembros del Grupo de investigación sobre Arqueología, Epigrafía e Historia de Roma de la Universidad de Cantabria (Aja y otros, 2008). Aparte ya hemos apuntado una visión sobre el carácter dinámico de la frontera entre cántabros y pueblos meseteños en función de la visibilidad como factor principal de control socioeconómico sobre dicho territorio (García y Martínez, en prensa).

La Lora es ante todo una comarca que toma la denominación de una formación geológica de la provincia de Burgos, dentro de la unidad morfoestructuralde las Parameras Serranas, que tiene continuación en la provincia de Palencia. Constituyen

una serie de plataformas a gran altitud aprovechadas como núcleos de habitación permanente, constatándose la pervivencia, e incluso desarrollo, en época romana de algunos de ellos como Peña Amaya.

En los estudios sobre el carácter de las montañas se señala a estas formaciones “mesetas y llanuras intramontanas” como lugares que ofrecen oportunidades únicas a la presencia del hombre (Cabero, 2000: 16). Una de estas oportunidades ya reseñada es el control visual como criterio esencial para el establecimiento de emplazamientos (Parcero, 2000: 79; García y Martínez, en prensa).

La zona de estudio se caracteriza por ser área de transición entre la Meseta y las estribaciones de la cordillera cantábrica, a caballo por lo tanto entre la morfología montañosa y las tierras de aluvión de la cuenca del Duero, sobre las que ejerce un control visual dominante (García y Martínez, en prensa).

De este carácter de transición geográfica y paisajística al que se le suma la transición cultural entre pueblos montañeses y meseteños, se desprende la idea de que los asentamientos se beneficiarían de una doble vocación económica, orientada a la caza y a la agricultura (Ruiz Vélez, 2003). Por otra parte el “patrón de asentamiento” de los cántabros se describe comúnmente como propio de una economía pastoril favorecida por el medio físico, frente a la escasa importancia de la agricultura, cuya presencia sería testimonial y reducida al forrajeo de frutos secos como las bellotas del conocido pasaje de Estrabón (III, 3, 7). Esto último es una constante para los pueblos septentrionales, donde el aceptación de los textos clásicos ha llevado a muchos a minusvalorar el papel de la agricultura indígena en la Edad del Hierro, asumiendo que estos desconocían la agricultura o el trigo (AA.VV., 1991: 95) o incluso apelando al carácter de “desidia e indolencia” que señalan las fuentes, especialmente Estrabón (III, 3, 4-16) (Blázquez, 1968: 193).